-¿Sabes? Estoy hecha un lío, no sé si lo quiero o no; y si te digo la verdad, no quiero seguir haciéndome daño.
- ¿Que no sabes qué? No intentes engañarme. Es evidente que lo quieres. Sólo hay que verte cuando lo ves aparecer, cómo se te iluminan los ojos y cómo aparece de la nada una tremenda sonrisa. Cómo cuando se acerca se te acelera el corazón y tardas tanto en reaccionar que haces que él sea el que deba entablar conversación.

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